Pov Bastian
Todo después de eso cayó en un silencio algo incómodo. No sabía qué decirle y Leina parece que tampoco quiere hablar.
Su olor poco a poco me fue calmando; sus suaves caricias en mi cabello también ayudaron.
Miro el agua de la tina y ya no sé si deberíamos volver a bañarnos o no.
Creo que prefiero dejarla con todo mi olor en ella y el suyo en mí.
Salí con cuidado de la tina y luego la sostuve para ayudarla. Tomé una toalla, secando con cuidado su cabello húmedo y luego su cuerpo