Capítulo 29: Juegos de poder y lealtades.
Aisha regresó a su asiento junto a Ragnar, los dedos aún temblorosos por el eco del poder que había invocado sin entenderlo del todo. El lobo blanco se arrastró a sus pies, apoyando su hocico sobre sus bordados plateados como si intentara absorber el resto de la energía que flotaba en ella.
Ragnar no apartaba su mirada de su perfil. Los ojos dorados brillaban con una mezcla de admiración y escepticismo.
— ¿Desde cuándo puedes hacer eso? — preguntó en voz baja, los nudillos blanqueando alrededor