CAPÍTULO 16: INTERCEPCIÓN
El camino hacia el hospital parecía transcurrir lento, a pesar de que la ambulancia conducía a toda velocidad. El pitido constante de los monitores que vigilaban los signos vitales de Cristel era que se oía en el interior junto con el sonido de las sirenas. Iba inconsciente, por lo tanto la sedaron por si despertaba y así no pudiera sentir el dolor.
Su rostro seguía pálido y la piel bañada en sudor frío. La herida seguía sangrando a pesar de los intentos que hicieron l