CAPITULO 15: SIN REMORDIMIENTO
Estaba perdido en sus pensamientos cuando su teléfono volvió a sonar. Al ver otra vez el nombre del abogado en la pantalla, su ceño se frunció.
—¿Qué demonios pasa ahora? —respondió con desdén.
—Llamo para advertirle antes de que reciba la otra llamada —dijo el abogado con tono más tenso.
—¿De cuál otra llamada me dices?—preguntó, interrumpiendo al hombre.
—El reclusorio, pedirá su autorización para trasladar a la señora Cristel al hospital central de Chicago. Nec