CAPÍTULO 27: MOMENTO DE ESCAPAR
EN LA CABAÑA, CHICAGO.
Cristel no había podido descansar, ni siquiera lo intentó. Se había levantado en cuanto los pasos de Yaroslav se desvanecieron, arrastrándose hasta la ventana para verlo partir, ignorando el dolor punzante cerca del vientre donde la herida aún latía y estaba recién cosida. El miedo le helaba las venas, pero no por su propio estado, sino por su hija... y, aunque no lo entendía del todo, también por él.
Eso la confundía. ¿Por qué le importaba