Lena salió de la universidad con una sonrisa amplia, la luz del mediodía cayendo sobre su rostro. El aire era cálido y fresco a la vez, y los estudiantes se dispersaban en grupos, riendo, conversando, llenando de ruido el campus. Pero ella solo tenía ojos para una figura en particular.
Kerem estaba recargado en el costado de un auto negro, con las manos metidas en los bolsillos del pantalón. Llevaba puestas sus gafas oscuras y una camisa blanca remangada hasta los antebrazos. Su porte era impec