Lena dudó.
Frente a la imponente puerta de madera oscura, sus dedos temblaban ligeramente a los costados de su vestido. El pasillo estaba en silencio, lo único que podía escucharse era el leve zumbido eléctrico del sistema de calefacción y el lejano crujido de la madera en la estructura de la mansión.
Tenía miedo. Aunque ese no era un miedo nuevo.
Era el mismo que sentía cada vez que era llamada a la oficina de Marla en el instituto; jamás era por algo bueno. Cada visita terminaba con palabras h