Las pequeñas vacaciones habían llegado a su fin. Liam se dirigió a la ducha de un salto, mientras que Ethan se encargó de preparar café. Después de recibir una taza, me dirigí a la tina, en donde encontré a Liam todavía bañándose. Dejé caer mi bata de baño y me uní a él.
—¿Estás nerviosa, cariño? —preguntó Liam mientras me aplicaba shampoo y masajeaba mi cabeza con sus dedos.
Suspiré.
—Algo, sí. No puedo negarlo. Lo que más temo es el número de vidas que pueden llegar a perderse por mi culpa. —