Julián
Habían pasado tres semanas desde el accidente y tener a mi Rubia en el apartamento de nuevo, eso me llenó de alegría. Mi madre venía todas las tardes después de sus consultas, y sacaba a Maco, quien llegaba a primera hora, antes de que mi novia se fuera a trabajar; no podíamos descuidar a la constructora.
Y yo me la pasaba renegado, porque me tenían prohibido salir de este lugar. Por eso tres de las mujeres fundamentales de mi vida me tenían prisionero. Aunque mis abuelas también venían