Nadina
Eros llegó al taller, de hecho, el apartamento era uno de esos clásicos, parecía una bodega en un sexto piso. Pero estaba muy bien distribuido, la mitad era mi taller y lo otro una sala cómoda, cocina, dos baños y dos habitaciones, aparte de la zona de lavandería.
—Hola, Divina.
Ya llevaba varias semanas que comenzó a llamarme de esa manera. Y me encantaba. También verlo con su bata de doctor, se veía tan hermoso.
» ¿Ese es el último? —Afirmé y suspiré.
Me tomó por la cintura, me dio l