Adara
Desperté, estaba oscuro, aunque había una luz encendida. Al reparar la habitación, la luz provenía del baño encendido, en el amplio mueble a un lado de la cama. Se veía a Julián con nuestro hijo en su pecho con una manta. —Y eso me dio una gran alegría, porque todo salió bien, mi hijo se encontraba vivo y yo también.
Recordé lo sucedido al ingresar al quirófano, por el susto y la impresión, se subió un poco la presión, y antes de presentar un cuadro de preeclampsia sacaron a mi hijo. Solo