Adara
Terminamos de almorzar con el ingeniero y dos arquitectas, que eran los encargados de la construcción del hotel. Habíamos pasado toda la mañana en las oficinas mirando planos, costos y le eché un ojito al balance. Todo iba en regla, con buena organización administrativa. Ahora nos dirigíamos al terreno, ese era el campo de Julián y el que le gustaba bastante.
Dos ingenieros civiles llegaron una vez bajamos del carro del gerente designado. Los jóvenes me miraron. Si algo me gustaba, en ve