Nadina
Al despertar no vi llamadas perdidas, ni mensaje por parte de Eros. Los ojos se me humedecieron y me dieron ganas de escribirle, pero en último momento eliminé todo. Siempre era yo quien lo buscaba y en esta ocasión así se me parta el alma, no lo buscaré. Acaricié mi vientre.
—Tú, me ayudarás a darle una lección a papi.
Me bañé, arreglé para realizar todos mis pendientes. Mi celular sonó y corrí a mirar si era Eros y no, era un mensaje de Adara.
«Me alegro de que llegaras muy bien amiga.