Adara
Él, por alguna extraña y maquiavélica razón por la que había construido la vida, siempre estaba a mi lado o cerca cada vez que me pasaba algo malo, o a punto de pasarme. —Le acaricié la mejilla, me acerqué y le di un beso en la mejilla.
—Gracias.
—Tenemos una conversación pendiente…
Gritó cuando el médico lo movió un poco. Escuchamos el transporte, me apretó la mano y afirmé. No pensaba dejarlo solo. Mientras los paramédicos lo inmovilizaban por completo para que el traslado no le cause