El Ferrari se deslizó por las avenidas parisinas como un animal rojo, elegante y letal, devorando el asfalto con su rugido hasta que El Pent-house lo recibió con su acostumbrado silencio majestuoso. Las luces permanecían apagadas, solo iluminadas por los leves reflejos urbanos que penetraban desde la cristalera panorámica. Jared cerró la puerta con un clic suave, dejando el mundo afuera. Avanzó, acostumbrado a ese silencio que para otros sería incómodo, pero que para él era un lenguaje propio. Jared analizó cada esquina de aquel lugar, pero en su pensamiento vino un recuerdo y era Elizabeth Carrasco, el hombre realiza una mueca ante el recuerdo de ella, definitivamente no quería tener ninguna cercanía con esa mujer.
Mujer que en ese preciso momento se subió a su vehículo y marca el número de Enzo, claramente la llamada no ha conectado y aquello la enfureció.
— Espero que no se te haya metido en la cabeza la estúpida idea de buscar a Amanda, porque no pienso perder contra ella — con aq