La puerta del baño se cerró con un clic suave, pero Ethan permaneció en el mismo lugar durante unos segundos, como si intentara procesar lo que acababa de ocurrir. Helen, con su vestido negro, la mirada afilada y una sonrisa capaz de derretir hasta el hielo ruso, lo había provocado hasta el límite… y luego había desaparecido tras una puerta.
Se pasó la mano por el rostro y caminó hasta el bar de la suite. Se sirvió un sorbo de whisky y lo bebió despacio, con la mirada fija en la pared de vidrio