La madrugada cayó tranquila sobre la ciudad. Afuera, el viento golpeaba suavemente las ventanas, como si arrullara al mundo entero en un suspiro sereno. Dentro, todo era silencio. Casi todo. Ethan no podía dormir.
Estaba acostado junto a Helen, que dormía profundamente con una de las manos apoyada sobre su vientre. Su rostro parecía más sereno que nunca, con el cabello esparcido sobre la almohada y los labios entreabiertos en un suspiro tranquilo.
Él sonrió. Como siempre hacía cuando la observa