Mundo ficciónIniciar sesiónEl hospital estaba iluminado, pero sereno. El ala de maternidad del tercer piso respiraba paz… hasta que las puertas automáticas de la recepción se abrieron con el sonido de una tormenta desatada:
—¿¡DÓNDE ESTÁ MI HIJA!? —gritó Donald, sin aliento, sosteniendo un ramo de flores aplastado y el bastón en la otra mano.







