Helen aún estaba despierta, sentada en la cama con la espalda apoyada en una pila de almohadas. Una playlist suave sonaba en voz baja desde su celular, y sus ojos, aunque somnolientos, permanecían atentos a la puerta. Su vientre subía y bajaba suavemente con la respiración, y sus dedos lo acariciaba distraídamente, como si conversaran en silencio con su hijo.
—Papá está tardando, mi amor… ¿será que fue a montar una granja de hamburguesas artesanales con pepino frío? —susurró, riendo sola.
La pu