Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche estaba tranquila. Silenciosa. Ese tipo de silencio que precede a las revoluciones. En el ático, solo el sonido del aire acondicionado y la respiración serena de los dos amantes llenaban el espacio del dormitorio. Las luces estaban apagadas, y la penumbra dorada de la ciudad se filtraba por las rendijas de la cortina, dibujando sombras suaves sobre el suelo. Helen estaba recostada de lado, envuelta en los brazos de Ethan, con







