La casa de mi esposo por contrato..
Liliana estaba sentada en el asiento del pasajero, mirando por la ventana mientras las calles pasaban lentamente frente a sus ojos.
En su mano aún sostenía las llaves.
Pequeñas.
Frías.
Pero extrañamente pesadas.
Porque no eran solo unas llaves.
Eran la prueba de que su vida acababa de cambiar.
Dominic conducía con tranquilidad, como si todo fuera normal.
Como si no acabara de casarse con una mujer con la que apenas tenía una relación cordial.
Liliana finalmente habló.
—¿Siempre haces esto?
Domi