El cielo estaba gris.
Nubes densas cubrían el horizonte mientras el viento soplaba con fuerza entre los árboles secos. La tierra estaba húmeda, como si hubiera llovido recientemente, y el ambiente tenía ese silencio inquietante que precede a algo inevitable.
El hombre de barba caminaba con dificultad.
Cada paso le costaba.
Su cuerpo aún estaba débil.
Sus músculos, atrofiados por años de encierro, apenas respondían. El aro de hierro seguía en su tobillo, golpeando suavemente contra su pierna mie