Liliana llegó a la notaría quince minutos antes.
No era algo planeado.
Simplemente no había podido quedarse más tiempo en su apartamento. La ansiedad la había empujado a salir antes de lo necesario.
El edificio era antiguo, de paredes beige y ventanas altas.
Dentro olía a papel, tinta y muebles de madera vieja. El lugar tenía ese ambiente serio que hacía que cualquier decisión pareciera más importante.
Liliana se sentó en una de las sillas frente al escritorio del notario.
Sus manos estaban ent