La amo..
La tarde caía lentamente sobre la ciudad.
Las luces comenzaban a encenderse en los edificios mientras el tráfico llenaba las calles de ruido y movimiento.
Miguel caminaba por la acera después de salir de una reunión de negocios. Su mente estaba cansada, pero no por el trabajo.
Desde hacía días, una sensación extraña lo perseguía.
Una inquietud.
Como si algo en su vida estuviera a punto de cambiar.
Se detuvo frente a un café elegante para responder un mensaje en su teléfono.
Fue entonces cuando