La luz de la mañana se colaba por las rendijas de la puerta cuando Erick abrió los ojos. La cabeza le palpitaba como si tuviera un martillo dentro. Parpadeó varias veces, tratando de enfocar la mirada. Estaba en el suelo, recostado contra la pared de la habitación de Luisa. El frío de la madera le calaba la espalda.
Se incorporó con dificultad. La memoria le llegaba en fragmentos borrosos: el whisky, la discusión con sus padres, la subida a la habitación, la resistencia de ella, y luego... un g