Capítulo 19: El.dor que baja los humos.
El dolor comenzó como un pequeño ardor, de esos que se ignoran al principio. Erick estaba sentado en el sillón de la sala, con el teléfono en la mano, revisando correos que no le interesaban. El ardor creció. Se hizo punzada. La punzada se hizo retorcijón.
Apretó los dientes.
—No es nada —murmuró para sí mismo—. Solo lo que comí ayer.
Pero el dolor no cedía. Al contrario, se extendía como una serpiente por todo su estómago, retorciéndose, apretando. Erick soltó el teléfono y se llevó ambas mano