No supo en qué momento se había dormido; lo que sí supo era que había sentido movimientos a su lado que la hicieron abrir los ojos desorientada al no hallarse en su habitación. Sin embargo, pronto recordó dónde estaba.
—N-no... —escuchó balbucear a su lado el pelinegro, quien sacudía la cabeza de un lado a otro mientras oprimía los ojos con fuerza.
Estaba teniendo una pesadilla, y Violet, al verlo en ese estado, lo movió suavemente para intentar despertarlo.