En medio de la risa y la confusión, el ambiente se tornó súbitamente denso, cargado de una tensión palpable. Dominic y Violet se encontraron en el suelo, sus cuerpos tan cerca que podían sentir el calor del otro. Sus miradas se entrelazaron, y el mundo exterior se desvaneció, dejando solo el eco de sus respiraciones entrecortadas.
Los ojos de Dominic, oscuros y profundos, reflejaban una mezcla de sorpresa y deseo. Violet, atrapada en esa mirada, sintió cómo su corazón latía