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En el instante en que vi a Kevin, supe que lo sabían. En su rostro, en sus ojos verdes, vi una extraña mezcla de decepción que me hizo sentir mal de inmediato.
Con ninguna otra persona me había sentido así. Me bajé de la camioneta de Alejandro y caminé hacia la entrada del orfanato. Kevin estaba ahí, esperándome otra vez, Pero había una gran diferencia entre estas dos oportunidades, porque esta vez yo sí me había acostado con Nicolás. Y él lo supo. De alguna manera, no supe cómo explicarlo,