51.
Estaba completamente agotada, cansada, y lo peor es que no había hecho nada en el día, pero las experiencias me habían llevado al límite.
— No puedo creer que no lo hayas hecho — me dijo Alejandro mientras conducía la camioneta de regreso al orfanato — Era tu oportunidad perfecta. ¿Por qué la desaprovechaste?
— No quiero hablar de eso — le dije. Pero él al parecer sí
— era la vida de tu hijo. Era la única oportunidad que tenías para estar a solas con Nicolás. Lo drogaste, lo tenías a tu merce