163.
Habían sido un par de días dolorosos, y me sentía terriblemente abrumado, pero sobre todo enojado. Enojado por lo que había pasado, enojado por haber sido tan ingenuo y descuidado. Pero ya las cosas habían pasado, y no tenía más remedio que afrontar las consecuencias de los actos que nos habían llevado a donde estábamos.
Elisa seguía teniendo en su poder a Evangeline. Y aunque nosotros ya sabíamos dónde estaban, no era fácil ingresar al lugar. Habíamos montado un pequeño campamento en las afuer