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Lo hice de forma casi inconsciente, prácticamente instintiva. Ni siquiera me fijé claramente desde dónde lo hice. Solo supe que la sujeté por el cuello y la apreté con fuerza, al menos con las pocas fuerzas que tenía en ese momento. Elisa desvió el volante del auto y lo hizo salir de la carretera por la que íbamos. Una vez frenó en seco, mi cuerpo se desestabilizó y terminé cayendo de bruces en el asiento del copiloto.
Pero no podía perder ni un solo segundo. Me puse de pie y me avalancé sobre