Capítulo 69. Donde Nace el Horizonte.
**Valentina**
El café de las mañanas volvía a tener sabor.
No el sabor artificial de la rutina, sino el de los comienzos: tibio, honesto, lento. Lo tomaba en el balcón del pequeño apartamento que Alejandro y yo habíamos alquilado en el Distrito IX, con vista a un tejado repleto de gatos y macetas ajenas. París seguía siendo París, pero ahora la ciudad respiraba con nosotros.
Después del juicio, no volvimos a hablar de Juan José. No porque lo negáramos, sino porque sabíamos que nombrarlo le daba