Capítulo 70. El Color de la Constancia.
**Valentina**
París tenía otro ritmo ahora. El mío.
Era una ciudad que me había escupido, zarandeado y luego me había devuelto el alma vestida de seda. Seis meses después del juicio, mi nombre empezaba a sonar en los pasillos que alguna vez me parecieron inalcanzables. En escuelas, en ateliers, en bocas francesas que torcían mi apellido pero no mi talento.
—Madame Vargas, votre collection est... électrique —dijo la crítica de L’Officiel durante la apertura de la exposición "Jeunes Voix de la Mo