Capítulo 56. La Cacería Silenciosa.
**Alejandro**
El mapa de París estaba desplegado sobre la mesa de la sala del hotel, junto con capturas de cámaras de seguridad, notas a mano y el sonido constante del portátil recibiendo correos cifrados. Mi mirada estaba fija, vacía, mientras una parte de mí se negaba a aceptar que ya habían pasado tres días.
Tres días sin Valentina.
Tres noches sin su voz.
Sin saber si respiraba.
Camilo se movía con la precisión de un cirujano: hablaba con tres contactos a la vez, manejaba códigos, analizaba