Capítulo 118. El Silencio que Quema.
**Alejandro**
El sol de Medellín caía oblicuo sobre la terraza. Valentina estaba sentada frente a mí, con las piernas cruzadas, hojeando una libreta de bocetos. Tenía el cabello recogido en un moño desordenado, y esa expresión suya entre calma y concentración que tanto me gusta. La tela de lino sobre sus piernas parecía una extensión de su piel.
Yo solo la observaba. Respiraba con ella. Por fin, después de tanto, había días así.
Días que no dolían.
Hasta que sonó mi celular.
Camilo.
Lo su