Una semana había pasado desde los resultados del ADN.
Una semana de emociones que habían transformado por completo la vida de los Valenzuela. Siete días en los que el tiempo pareció detenerse y acelerarse al mismo tiempo. Siete días de lágrimas, risas, historias compartidas y silencios que hablaban más que mil palabras.
Sofía había comenzado a conocer a sus padres. Descubrió que su madre tenía una risa contagiosa y que siempre se llevaba la mano al pecho cuando se emocionaba. Aprendió que su pa