La mañana amaneció clara y brillante en el campo.
Nicolás se despertó antes que el sol, con el corazón latiéndole con una fuerza que no podía controlar. Había pasado la noche en vela, dando vueltas en la cama de su infancia, reviviendo cada momento, cada recuerdo, cada esperanza.
Hoy era el día.
Hoy sabrían la verdad.
Salió de su habitación y encontró a sus padres ya despiertos, sentados en la cocina con tazas de café humeantes que ninguno bebía. El ambiente estaba cargado de una tensión que se