Cristóbal la sostuvo con una mano en su cintura mientras con la otra terminaba de deslizar el vestido por sus caderas. La tela azul cayó al suelo formando un pequeño círculo de seda a sus pies.
Ana quedó frente a él en ropa interior. Un conjunto de encaje negro que contrastaba con su piel morena. Sus brazos cruzaron instintivamente sobre su pecho, un reflejo de pudor que no pudo controlar. El corazón le golpeaba el pecho con tanta fuerza que creía que él podía oírlo desde donde estaba.
Él lo no