Dos semanas habían pasado desde aquella conversación en la oficina de Nicolás.
El proyecto avanzaba, pero lentamente. Demasiado lentamente. Las cifras estaban claras, los planos definidos, los contratos redactados. Pero faltaba algo. Alguien. Una persona con la experiencia, los contactos y la visión necesaria para llevar todo al siguiente nivel. Nicolás lo sabía. Y aunque no quería admitirlo, cada día que pasaba lo acercaba más a la única opción que se negaba a considerar.
Una mañana, el teléfo