La oficina de Nicolás estaba en penumbras. Solo la luz de la lámpara del escritorio iluminaba su rostro, marcando sombras profundas bajo sus ojos. Llevaba horas allí, desde que Cristóbal se había ido, repasando una y otra vez los documentos del proyecto. Pero su mente no estaba en los números.
Estaba en él.
En Cristóbal.
En la forma en que había aceptado sus condiciones sin chistar. En la calma de su mirada cuando Nicolás le recordó la traición. En esa seguridad que parecía tener, como si realm