230. Tres Pasados para un Presente: Maris, Lombardi y Lunares
Empujaron las pesadas puertas de titanio del "Laboratorio Alfa". Y el aire se les congeló en los pulmones. El interior los dejó sin aliento, no por su tecnología, sino por su sacrílega belleza.
No era un simple laboratorio. Era un templo. Una vasta caverna circular, mitad roca natural pulida hasta brillar como obsidiana, mitad tecnología de vanguardia que zumbaba con una energía silenciosa y opresiva. En el centro, como una joya en el corazón de un dragón, suspendida por cables gruesos de una a