102. Un Coro de Memorias Rotas
El galpón de la usina se había convertido en un manicomio personal, un teatro del infierno diseñado a la medida de las cicatrices de Selene. El luisón herido, aunque todavía una amenaza física, había pasado a un segundo plano. La verdadera batalla se libraba en el terreno de la mente, un campo minado de recuerdos y culpas que Elio, desde su trono de sombras, estaba haciendo detonar con una precisión sádica.
Desde la sala de control, Florencio y Kael eran espectadores de una locura que desafiaba