101. La Emboscada dentro de la Emboscada
La Vieja Usina del Puerto —también Usina Succina—, se había convertido en un teatro del absurdo, un escenario donde las leyes de la física y la lógica habían sido suspendidas. Abajo, en el centro del galpón, Selene luchaba por su vida en dos frentes. Uno era de carne y hueso: el luisón herido, que seguía siendo una mole de furia y garras, atacándola con una tenacidad brutal. El otro era un enemigo intangible, etéreo: las acusaciones de sus amigas, Mar y Maia, cuyas palabras eran colmillos envene