045. La Presa del Otro Alfa
La flor yacía sobre la mesa de madera como una ofrenda y una burla. Una margarita de mar. Inocente, blanca, con el centro de un amarillo casi infantil. Pero para Selene, en ese instante, era el objeto más obsceno del mundo.
No sintió miedo. El miedo es una reacción limpia, un instinto de supervivencia ante una amenaza física. Esto era diferente. Era una náusea profunda, un asco que le subía desde el fondo del estómago, agrio y caliente. Era la misma sensación que tuvo en la playa, al ver los o