031. ¿Me Matarías si me Desearas?
La noche se había asentado definitivamente sobre la cabaña, una presencia tangible que presionaba contra los postigos de madera. Adentro, el único universo era el que creaba el fuego de la chimenea, un círculo de luz cálida y danzante en un mar de penumbras. El olor a leña quemada se mezclaba ahora con otro, más primario: el de la carne cocinándose.
Florencio se movía en la pequeña cocina con una economía de gestos que hablaba de costumbre. Había encontrado un par de latas de un viejo guiso de