008. La Red de Mentiras y el Primer Despertar del Miedo
El crujido de la madera, el chisporroteo de la estática en la vieja radio, eran los únicos sonidos que se atrevían a romper el tenso silencio de la cabaña. Las noticias seguían fluyendo, gota a gota, un goteo constante de veneno que corroía la fachada de control de Florencio. Selene escuchaba, sus sentidos agudizados, cada palabra un golpe en su corazón, cada ausencia de nombre una daga. No mencionaban a Mar. Ni a Maia. Ni a su clan. Solo "cuerpos destrozados", "víctimas inocentes", "tragedia in