Elena estaba en el sillón, con una camisa blanca, solamente, la copa de vino en sus manos.
—¿Qué es lo que realmente quieres, David? —preguntó Elena, sin rodeos.
Él se acercó a ella despacio, como si temiera que desapareciera si se apresuraba.
—Quiero ser libre, libre de las ataduras de mi familia, de las expectativas, de la empresa. No quiero heredar un imperio que no me representa. Quiero pintar. Quiero vivir con las manos sucias de óleo y el alma limpia. Quiero ser yo.--- dijo David con voz