Elena observó el sobre negro que había llegado esa mañana a su apartamento. No había remitente, solo una palabra escrita en tinta carmesí: "CUERO". Su corazón dio un vuelco. Sabía exactamente lo que eso significaba. Era una invitación al club, pero no una noche cualquiera. Las reglas cambiaban cuando el sobre llevaba solo una palabra.
Elena abrió su armario y, después de unos segundos de duda, eligió el vestido de cuero rojo que casi no usaba. Se ajustaba como una segunda piel, dejaba su espald