Ivy
Me despierto suavemente, acurrucada en un capullo de calor y cuerpos desnudos. El olor almizclado de Lyam, Kael y Soren me envuelve, se adhiere a mi piel. La habitación está bañada en una luz dorada, suave y tranquilizadora.
Sus respiraciones regulares resuenan contra mi nuca, mi pecho, mi espalda. Estoy atrapada. Y esta vez, no quiero escapar.
Lyam es el primero en moverse. Sus labios rozan mi sien, sus brazos se cierran alrededor de mi cintura.
— Buenos días… murmura con una voz ronca, aú